La vida es muy corta para tomar café malo

Cuando llegas a casa de alguien de mi familia, ya sean mis padres, mis tíos Belén y Joaqui o incluso a casa de mi hermana y mi cuñado lo primero que sucede es una pregunta: ¿café? Si hay algún problema en la familia que necesita ser hablado, el comienzo de la solución es poner una cafetera al fuego.

Con esto del café hay variedades y técnicas para todos los gustos y supongo que es una cuestión de probar hasta dar con lo que cada uno prefiere. Sin embargo, un poco de conocimiento no viene mal para acertar antes con nuestra variedad favorita: la vida es muy corta para tomar café malo.

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El Cafeto, o planta de café.

El cafeto es un arbusto del que brotan unas flores de color blanco. Una vez fecundadas, las flores dan paso a las bayas, que primero son verdes y cuando maduran son rojas. Estas bayas tienen en su interior dos granos de café cada una.

De la misma forma que hay diferentes tipos de manzanos (y cada uno produce una manzana con un sabor diferente, como fuji, golden o reineta) también hay diferentes tipos de cafetos, de hecho se cree que hay más de cien especies. Sin embargo, el café que nosotros tomamos suele provenir de dos de ellas, que son las más famosas: el cafeto arábigo y el cafeto robusta.

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El cafeto arábigo es el más famoso y tres de cada cuatro tazas de café que se beben en el mundo son de esta variedad. A veces tiene otros nombres que seguro te suenan, como arábica; haciendo siempre referencia a su origen en Yemen y Etiopía. Es curioso pero el café se hizo una bebida popular gracias a que la religión musulmana, mayoritaria en esa región del mundo, prohibió el alcohol: las poblaciones de esos países encontraron refugio en el café como bebida social. Su cultivo se extendió por Brasil, Colombia, Perú e India, pero no es originario de ninguno de esos países, tal y como muchas personas piensan estereotipadamente. Yo misma estuve en una plantación de café en Goa (sur de India) y ví las bayas verdes en las plantas, pero no es una planta autóctona sino que fue introducida por el hombre.

El cafeto robusta, también conocido como cannephora, es originario del centro de África (Uganda, Sudán, Congo) y recibe ese nombre porque esta especie es más fácil de cultivar y más resistente a las plagas que el cafeto arábica. Como curiosidad, apuntar que tiene el doble de cafeina – a lo mejor por eso los insectos prefieren no alimentarse de sus bayas, para poder dormir por las noches!

De la planta al supermercado.

Cuando las bayas del cafeto están maduras, se recogen del arbusto. A continuación, se lavan y se les quita la pulpa exterior para dejar los granos de café al descubierto. Después se vuelve a lavar y se seca al sol: si los pudiéramos ver ahora mismo, tendríamos un grano de café de color verde.

El siguiente paso es tostar el grano de café para potenciar el sabor. Todo el café que tomamos es tostado pero hay dos formas de hacerlo: el tueste natural que consiste en tostar el grano de café usando una fuente de calor y sin añadir nada; o el torrefactado, que consiste en tostar el café añadiendo azúcar en el proceso (hasta 150 gramos por cada kilo de café). Dado que para tostar el café se alcanzan temperaturas de hasta 200ºC, el azúcar se quema consiguiendo así un sabor amargo. La ténica del torrefactado se inventó para conservar el café en la antigüedad pero hoy en día tenemos otros métodos como el envasado al vacío que además de preservar el café, no altera su sabor ni su aroma. En mi caso, nunca tomo café torrefacto y siempre compro café natural.

Otro factor que influye en las propiedades y el gusto del café es el grado de tueste: un tueste ligero es menos oscuro y menos amargo que un tueste medio o fuerte. Si te gusta el café amargo tipo espresso, lo tuyo son los granos oscuros casi negros, que han sido tostados durante más tiempo.

Cuando el café ya ha terminado su proceso de tueste, se muele para que podamos utilizarlo en nuestra cafetera. Dependiendo de cuál utilicemos, habrá que molerlo más fino o un poco más grueso.

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Una taza de café.

Una taza de café es mucho más que una bebida: es un momento social, una oportunidad de estar contigo misma para pensar, un empujón para estar despierto cuando más lo necesitamos e incluso, un olor en casa que nos da los buenos días. Comprar un buen café de acuerdo a nuestros gustos es importante y también es interesante elegir la técnica con la que vamos a preparar nuestra taza.

Las cafeteras de goteo son buenas para hacer café americano o cafés en general menos fuertes. Personalmente, no me gusta que el café se esté recalentando una y otra vez (como dicen en mi familia, “café fervido, café perdido”, es decir, si el café se recalienta y llega a hervir, lo perdiste porque va a saber fatal).

Las cafeteras italianas seguramente son las más flexibles: pueden hacer espresso decente (sobre todo si aplastas un poco el café en su interior y utilizas algún café de tueste natural que esté muy tostado) y también cafés para tomar con leche. Además, la hay de tantos tamaños que puedes encontrar una de dos o tres tazas para asegurarte que no sobra café y por tanto no hay que recalentarlo.

La cafetera express es la que se utiliza para hacer espressos.

Las cafetiéres (también conocidas como cafeteras de émbolo o cafeteras francesas) son sin duda mis preferidas: exige que el grano esté molido un poco más grueso y funciona con el mismo proceso que una infusión: viertes el agua a 92 grados en la cafetera y dejas que el café se cocine. No hay riesgo de hervirlo y además vas viendo como el agua cambia de color. También es la más fácil de limpiar.

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Curiosidades para leer mientras te haces un café
  • El país que consume más café del mundo es Finlandia, con una media de doce kilos por año por habitante.
  • Es la bebida más consumida en el mundo, después del agua y tiene un día mundial, que es el 29 de Septiembre. El 65% de todo el café que se consume cada día se bebe como parte del desayuno.
  • El 57% de las personas que toman café lo endulzan con azúcar o sacarina y el 65% lo toman con leche.
  • El café descafeinado existe porque el poeta alemán Goethe le pidió a su amigo químico Friedrich Ferdinand Runge que analizara los componentes del café, ya que no entendía por qué no podía dormir cuando abusaba de esta bebida. Friedrich inventó una técnica para hacer café descafeinado y su amigo Goethe se lo agradeció con ronquidos muy sonoros.

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5 Comentarios

  1. Buenos días mientras me tomo un café y leo este post tan interesante sobre esta bebida. Me ha encantado lo de Goethe, no tenía ni idea!

  2. yo soy de arabiga, tostado natural, sin leche y sin azúcar… excepto los domingos que si le pongo dos cucharadas en el desayuno y lo tomo con pan calentito ^^

    • Mirichan

      Fraaaaan y cómo haces el lunes para volver a acostumbrarte al café sin azúcar!!!!!

  3. Hola Mirichan, soy Atenea, ante todo gracias por hacer este post, nunca nadie había escrito un post porque yo tuviera dudas en algo, te lo agradezco enormemente, y encontraré la manera de volver a Twitter, por disfrutaba mucho de vuestra compañía, un abrazo súper fuerte y miles de besos, me quedo por aquí leyéndote

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