Buscando la mesita de noche perfecta

Una de las cosas que he experimentado cuando pasé de vivir en diferentes pisos de alquiler a nuestra propia casa es que los muebles y los objetos que tenemos en nuestro espacio me importan mucho más. Antes veía las cosas desde una perspectiva más funcional y el aspecto estético quedaba relegado a un segundo lugar. Ahora podría decirse que me importan las dos cosas de igual manera: un mueble tiene que ser práctico y satisfacer nuestras necesidades pero también tiene que ser bonito.

Eso nos lleva a que muchas veces preferimos no comprar nada y arreglarnos como podemos antes que tener en casa cosas que no nos terminan de convencer. Podemos estar meses buscando  rebuscando hasta que encontramos exactamente lo que queremos comprar. Y esto es exactamente lo que nos ha sucedido con las mesillas de noche: llevamos dos años viviendo aquí y aún no tenemos.

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Como casi todo el mundo, el primer sitio donde fuimos a mirar fue Ikea y  desafortunadamente no dimos con la mesita de nuestros sueños (nunca mejor dicho, es un mueble que nos acompañará mientras dormirmos). Algunas era un diseño demasiado escandinavo y un poco raro, otras eran el típico mueble cuadrado con cajones. ¿Te he contado alguna vez mi opinión personal sobre cualquier mueble de Ikea que tenga cajones? Seguramente no, porque yo soy de esas que se aplican la máxima de “si no tienes nada bueno que decir, mejor calla”.

Hemos mirado también en la tienda de Hábitat y admito que hubo un par de modelos que a mí sí me llamaron la atención, pero a Arol no terminaron de convencerle (creo que por el precio) y tampoco compramos ninguna.

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El otro día, que tenía un ratito, entré en la web de “Maisons du Monde” y los diseños eran bastante similares a los que ya habíamos visto. Hubo un modelo (el de la derecha del todo en la imagen que ves debajo de este párrafo) que estuve a punto de traerme a casa, pero al final desistí porque las medidas eran muy justas.

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Así que por el momento seguimos sin mesitas de noche. Por suerte no las necesitamos tanto: Arol tiene una lámpara y un libro en el suelo de su lado y yo un libro y un paquete de pañuelos. No tener mesitas nos está ayudando a no acumular objetos en ellas (si quieres morir de miedo, mira el cajón de la mesita de noche de mi padre: desde libros a una radio portátil pasando por pilas, auriculares que ya no funcionan, juegos de cartas, mecheros de publicidad, calendarios de bolsillo… y un largo, largo etcétera que probablemente es lo que más espacio ocupa).

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1 Comentario

  1. Cómo me suena esto! Yo llevo un año en mi casa y también estoy en busca de unas mesitas de noche! Ahora mismo nos apañamos con una cajonera pequeña, para poder tener los pañuelos y medicinas cerca (con gatos, no se puede dejar nada a su alcance xD).
    Como no encuentro ninguna que me guste, ando ahorrando para que nos las haga a medida el mismo taller que nos hizo ya el cabecero :)

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