Casas del Mundo: Hoy la casa de Gandhi en Bombay

Estuve en India hace ya la friolera de cuatro años pero fue un viaje que no olvidaré nunca porque de verdad que me marcó un montón. El choque cultural es inmenso y después de unos días de ajuste (tanto físico como mental) disfruté muchísimo de todas las experiencias. Pertenezco al privilegiado grupo de personas que negoció el precio de la seda en una polvorienta trastienda, pasó la noche en un tren igualito al que sale en la película de “Lion”, regateó el precio del cardamomo y la canela en el mercado de las especias, asistió a una ceremonia de cremación en el sagrado río Ganges y muchas otras vivencias que me llevaré conmigo al otro barrio.

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La Casa de Gandhi en Bombay

Durante nuestra estancia en la ciudad más poblada de la India no pudimos dejar pasar la oportunidad de ir a visitar la casa donde Gandhi vivió unos años. Recuerdo que la noche antes de la visita me dormí pensando cómo sería su interior. ¿Qué muebles tendría? ¿De qué color serían las paredes? Un montón de ideas locas venían a mi imaginación y finalmente decidí que probablemente todo sería naranja, un color sagrado para los indios.

El edificio estaba en un barrio residencial y tranquilo de la ciudad. Probablemente si no fuera por la placa que han puesto en el exterior, pasaría completamente inadvertido. Cuando crucé  el muro y la valla no pude evitar imaginarme a bapu (padre en idioma guyaratí), con los 78 años que tenía cuando murió dándome la bienvenida.

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Las escaleras que llevaban a su vivienda eran polvorientas y todo estaba decorado con cuadros y fotografías de la vida de Gandhi. Lo que me alegré al ver ese subtono naranja desgastado en las paredes no fue normal – ¡lo sabía! Tenía que haber naranja por algún lado.

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El pasillo que distribuía las habitaciones era también en tonos muy cálidos, con vigas de madera que a la vez sostenían las puertas. Las baldosas del suelo habrian sido fotografiadas por más de un hípster de instagram… como se nota que Bombay está cerca de Goa geográficamente hablando y Goa fue colonia portuguesa. Esa cerámica a mi me recordaba a Lisboa y de repente, me encontré a mí misma pensando en compartir con Gandhi unos pasteis de Belem…

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La única estancia que se conserva con objetos originales de Gandhi es el dormitorio. Aquí los colores desaparecen y todo se tiñe de blanco, de paz y de silencio. Gandhi dormía en un colchón en el suelo, un suelo tapizado de estrellas. No hay muchos muebles: una almohada, un par de mesitas pequeñas, las sandalias que él usaba, un escritorio, una rueca de hilar y una flauta de madera.

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 La habitación de Gandhi podría definirse sin duda como una de las más minimalistas que yo he visto nunca. ¡Qué poco necesitó un hombre que dió tanto al mundo!

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4 Comentarios

  1. Hola Mirichan,

    Esta entrada me ha transportado a India y tu artículo me ha convencido de que tengo que ir algún día a visitar ese hermoso país .

    Saludos,

    • Mirichan

      Desde luego, tienes que ir algún día! La Casa de Gandhi es sólo uno de tantos lugares inolvidables, es un país que no deja indiferente a nadie :-)

  2. La India es un país que no me atrae, supongo que porque creo que me sacudiría el cerebro y el alma.

    Prefiero hacer ciertas visitas a través de tus ojos y palabras :D

    • Mirichan

      Fran, me he alegrado mucho de ver tu comentario. No sólo porque es chachi tener comentarios, pero porque sé que has pasado un mes duro y tenerte de vuelta es una EX CE LEN TE noticia. Abrazos.

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