Las manualidades y las artesanías nunca se me dieron excesivamente bien. No por falta de creatividad, sino más bien por falta de paciencia. Me cuesta estar sentada durante varias horas haciendo lo mismo y termino por hacer las cosas con prisa (aunque no tenga nada esperándome, o bueno, quizá es que a mí me gusta terminar las cosas, y son los finales los que me hacen ir rápido). Y al hacerlo deprisa, normalmente los resultados son mediocres.

Con la máquina de coser es diferente porque puedes decidir hacer un proyecto grande (como quiltear una colcha) o un proyecto pequeño, como un portamonedas pequeñito. Además, me encanta eso de reciclar la ropa: el otro día se me rompieron unos pantalones vaqueros y ahora les estoy dando una nueva vida y transformándolos en un montón de cosas nuevas y preciosas.

Hoy he pensado en enseñarte como hago yo un portamonedas. Estoy orgullosa porque he aprendido yo sola; de hecho debo ser la costurera más rara del mundo mundial porque no sé coser a mano.

Todo empieza con un trozo de tela de mi pantalón vaquero y otra tela que es de un resto. Yo siempre compro restos porque son baratos y porque así puedo tener muchas telas distintas (en lugar un metro todo igual). La tela es un poco más grande que el trozo de vaquero pero no importa porque luego le vamos a dar un acabado gracioso.

1

Coses una contra la otra por el revés y luego, le das la vuelta.

2

Una vez dada la vuelta, coses el trocito que sobraba por encima, para que se vea y haga un juego de colores bonito con la tela vaquera.

3

Lo coses por los laterales y luego le pones cualquier método de cierre que te guste: un botón, un lazo, un corchete (o automático).

4

Y ya está, artesanía terminada y Mirichán con un monedero nuevo listo para regalar a alguien especial o vender en nuestro puesto de charity en la feria de Semana Santa (que ya se acerca!).

Share This: