Motivar: El Método de las Dos Libretas

Debe ser porque me dedico al mundo de las finanzas o porque me puede mi atención al detalle, pero disfruto enormemente analizando mes tras mes en qué nos gastamos el dinero en casa. Lo que más me gusta es entender los gastos que no son fijos; esas pequeñas cosas que varían de un mes a otro y que pueden hacer que lo que habías pensado ahorrar nunca suceda o (peor todavía) que no puedas darte ese capricho que tanto estabas esperando.

Desde que llegamos a vivir a Escocia, me sorprendí mucho al ver  nuestro gasto semanal en el supermercado. Cada familia en función de su número de miembros y de sus costumbres puede tener una necesidad distinta. En nuestro caso, somos dos adultos vegetarianos, llevamos la comida de casa al trabajo y hacemos una única compra semanal, normalmente en un supermercado grande. Algunas semanas también vamos a una tienda más pequeña que está especializada en productos como tempeh, tahini, tofus de varios tipos, etc. aunque esto es más esporádico. No solemos comprar orgánico ni ecológico, a no ser que esté de oferta y sea terriblemente conveniente.

Partiendo de esas premisas, nuestro promedio semanal estaba normalmente por encima de las 75 – 80 libras y había semanas con alguna celebración especial que podíamos llegar a las 100. Pregunté a algunos amigos y a mi familia y comparativamente nosotros gastábamos más que todos ellos.

Así que me propuse intentar controlarlo con dos objetivos: reducir el gasto semanal y evitar tirar comida a la basura (todas las semanas siempre teníamos algún calabacín o alguna berenjena que se ponían malos, por no hablar de panes que se llenan de moho).

Lo primero que hice fue limitar nuestro presupuesto a 55 libras fijas a la semana, a ver qué pasaba. Íbamos al supermercado y yo iba haciendo una suma mental aproximada. No notamos mucha diferencia en casa, si acaso que habíamos dejado de comprar algunas leches vegetales o frutos secos más caros o que nos pasamos a las marcas blancas en algunas cosas (como los productos de limpieza de casa o el detergente). Ninguna diferencia respecto a la comida que se ponía mala antes de usarla: seguíamos tirando el típico puerro mustio o esas cuatro zanahorias arrugadas como si tuvieran cien años en la nevera.

Este método también me pareció injusto, ya que las semanas en las que nos tocaba reponer el stock de algún ingrediente caro (aceite de oliva por ejemplo) teníamos bastante menos dinero para el resto de la compra. La variabilidad en los precios del supermercado también nos impactaba mucho: un litro de leche de almendras (la que nosotros solemos consumir) puede costar una libra… o subir hasta 1,69.

Así que cambié de método y empecé con lo que yo denomino “las dos libretas”.

Todos los jueves Arol y yo nos sentamos juntos con una taza de café o té calentitos y pensamos qué queremos comer y cenar la semana siguiente. Sólo planificamos la comida y la cena porque son las dos más importantes del día y para las que tenemos que cocinar por adelantado. El desayuno, los tentempiés o las meriendas normalmente se componen de fruta, pan, cereales o bebidas tipo té y café con leche; todos esos ingredientes son fijos en nuestra lista.

metodo de dos cuadernos

Planificar las comidas y las cenas nos ayuda a variar y también a pensar cuánto tiempo tenemos que destinar a cocinar…  y lo más importante, nos ayuda a saber qué tenemos que comprar esa semana.

Ejemplo explicativo: antes del método de las dos libretas, todas las semanas comprábamos calabacines y berenjenas. Siempre, invariablemente. Algunas semanas terminábamos cocinando cosas que usaban esos ingredientes y otras semanas no, con lo que el producto se ponía malo y terminábamos tirándolo.

Recuerdo la primera vez que fuimos al supermercado con nuestras dos libretas y no teníamos que comprar calabacín. Cada diez segundos yo miraba la lista y pensaba “seguro que no necesitamos calabacín?”. Era muy raro no comprar un poco de todo como hasta ese momento. Pero resulta que no lo compramos, pasó la semana y… no lo echamos de menos.

Otras veces, estamos por el supermercado y veo algún producto que nos encanta, como cuscus integral. Antes de nuestro método de dos libretas, ya lo habría metido al carro y probablemente habría tardado varias semanas en cocinarlo. Ahora lo veo y lo apunto en la lista de las comidas de la semana siguiente, pero no lo compro en ese momento porque para esa semana para la que estoy haciendo la compra no lo necesito.

No hemos vuelto a tirar absolutamente nada de comida, cosa que me encanta. Tenemos las zanahorias contadas para los platos que tenemos que cocinar, el número de cebollas exacto y tantas patatas como planeamos comer. Los paquetes de pasta no se acumulan en la despensa y el arroz tampoco: tenemos exactamente lo que necesitamos más un pequeño stock de algunas cosas que se gastan más despacio.

El gasto semanal también se ha reducido muchísimo: ahora si superamos las 45 libras es porque definitivamente, tocaba comprar algún ingrediente caro o algo para la casa tipo pastillas de lavavajillas.

Así que yo creo que el método “dos libretas” es un éxito y creo que seguiremos planeando así semana a semana porque ahorramos un montón. Desde que empezamos a usarlo hemos añadido algunas características nuevas, como por ejemplo tratar de hacer una receta nueva en cada semana, sacándola de los libros de cocina que tenemos en casa y a los que dábamos un uso muy esporádico.

metodo de dos cuadernos

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4 Comentarios

  1. Me parece un metodo perfecto; yo tambien hace tiempo que lo tengo en mente porque siempre compro de mas y luego se tiene que tirar. A ver si me pongo las pilas y empiezo ya! :-)

  2. Mirichan

    La verdad es que nosotros lo hemos notado un montón y para bien! Obviamente que cuanto menos gastemos en el súper mejor, porque así nos queda más dinero para nuestros viajes y nuestras cosas; pero sobre todo estoy contenta por no tener que tirar más comida! Me sentía fatal!

  3. Mi método es parecido, una libreta en la nevera para apuntar los básicos que se acaban (que si leche, lavavajillas, gel…) y en el móvil el plan de comidas semanal con lo que hace falta.
    Y a partir de ahora, después de vérselo a una compañera: todas las verduras que queden en el cajón al final de la semana a cocer y puré para una cena.

    Besos malagueños!

    • Mirichan

      Me hago fan de esa idea para aprovechar las verduras que queden en el cajón de las verduras!!! :-D Que con el nuevo método ya nunca me sobra nada, pero un puré de aprovechamiento siempre es un éxito total!

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