Comer: Haciendo Sopa

Después de dos años en Escocia creo que ya puedo escribir sobre las sopas. Aquí son un plato fundamental durante gran parte del año porque hace frío y no conocen los potajes de legumbres. Muchos de mis compañeros de trabajo comen todos los días una sopa acompañada de un bollo de pan durante el invierno (y un sandwich con una bolsa de patatas durante el verano, pero esa, es otra historia).

Las sopas en este país siguen una mecánica muy fácil de entender. Se trata siempre de combinar dos cosas que se lleven bien (gastronómicamente hablando) en una sopa. Por ejemplo, coliflor (insípida) con cheddar (sabroso). O zanahoria con cilantro. Suelen ser bastante cremosas y muchas veces les ponen cosas por arriba para decorar: que si un poco de cebollino, un chorreón de nata agria o unos trocitos de pan.

Algunas de las variedades de sopa que a mí más me gustan son: brócoli con stilton, zanahoria con naranja, puerro con patata y la de guisantes. Todas ellas son veg(etari)anas y muy ricas. Eso sí, yo las hago en casa porque me consta que las que compras fuera suelen llevar bastante cantidad de nata para engordarlas (y engordarme a mí también) y que queden más cremosonas. Están ricas, pero a mí ya me quitaron la vesícula una vez por tener cálculos de colesterol, gracias.

El otro día, para nuestro plato nuevo semanal, Arol y yo decidimos probar recetas nuevas de sopas. Hicimos dos diferentes y la verdad es que han sido un descubrimiento total. Seguramente sea una aberración gastronómica y nutricionalmente hablando sean una porquería, además de contribuir a las emisiones de CO2 y matar plantas, pero a mí me gustaron y las voy a compartir contigo porque soy una descarada. Por cierto, las dos sopas se pueden congelar para que te las comas cuando tú quieras.

Sopa de batata (también conocido como boniato en algunos sitios) con pera.

Sofríes una cebolla (en muy poco aceite que nos conocemos) y cuando esté pochada, añades medio kilo de batata y dos peras de la variedad que tú quieras (peladas y en trozos). Los dejas cocer en un litro de agua hasta que la batata esté tierna. Pasas todo por la batidora y salpimientas al gusto. Salen cuatro platos muy generosos, para tomar de plato único.

Una sopa dulzona con un toque bastante otoñal. Sabores muy suaves. Yo soy de buen comer y me deja completamente satisfecha (creo que por la batata).

Sopa de calabaza (la variedad que aquí se conoce como butternut squash) con pimiento.

Sofríes un diente o dos de ajo (depende de lo que te guste) y añades la calabaza y el pimiento troceado. Los dejas cocer en un litro de agua hasta que la cabalaza esté tierna. Pasas todo por la batidora y salpimientas al gusto. Salen unas seis raciones.

A mí no me gusta mucho la calabaza y sin embargo esta sopa me gusta bastante. El pimiento es muy sutil y casi no se nota. Con un bol quedo super llena y tengo que salir a dar un paseo después de comer.

Si quieres aprender más recetas de sopa, aquí te dejo un regalín.

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1 Comentario

  1. En una de mis escapadas a UK comí una sopa de brocoli con Stilton y me flipó! Que buena que estaba!

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