Haz de los problemas una oportunidad

El 24 de Junio me desperté a las siete de la mañana y mi teléfono parecía las luces led de un árbol de Navidad. El whatsapp, el telegram, los mensajes de texto… todos los posibles medios de comunicación y redes sociales tenían mensajes pendientes de leer. No me hizo falta pensar mucho: aquella mañana se anunciaban los resultados del referendum que Reino Unido organizó para decidir su salida o permanencia en la Unión Europea y tanta lucecita sólo podía significar una cosa: la victoria de los que prefieren que Reino Unido vaya por libre.

Antes de leer los mensajes entré en la web de un par de periódicos nacionales de España y otros tres o cuatro de Reino Unido y efectivamente mis sospechas se confirmaron. Todavía sin tener nada muy claro, empecé a revisar los mensajes que diferentes personas de mi entorno me habían enviado. Muchos me preguntaban qué nos iba a pasar a nosotros, ahora que UK ya no estaba en la Unión Europea; otros intentaban entender por qué había sido ese el resultado y algunos ofrecían su análisis político, más o menos acertado de la nueva situación.

Como residente en UK yo he intentado transmitir lo que yo vivo aquí cada día: mi realidad de la forma más objetiva posible. El 24 de Junio se anunciaron los resultados, cayó la bolsa, bajó la libra… pero en la calle y en la oficina era un día completamente normal. Es posible que en Edimburgo se viviera de forma distinta a otras ciudades de Inglaterra, pero donde yo vivo, trabajo y esparzo todo continua con normalidad absoluta.

No sabemos mucho más. Es posible que tengamos que sacarnos un visado, o a lo mejor no. Puede que “expulsen” a los residentes europeos que no tengan trabajo, o a lo mejor sólo a los que hayan llegado después de equis fecha, o quizá sólo a los que vengan después de que se haya puesto en marcha la salida formalmente. O quizá no. También puede que Escocia decida hacer un segundo referendum, o puede que no. No sabemos absolutamente nada de lo que va a pasar a continuación y creo que los propios políticos tampoco: Cameron dimitió el mismo día, Boris Johnson se hizo a un lado, Farage también dimitió, Jeremy Corbyn está viendo como su propio partido quiere echarle… y la lista sigue.

Creo que todos los europeos residentes en el país de Shakespeare deberían estar haciendo dos cosas ahora mismo, o al menos yo las estoy haciendo: la primera es mantener la calma y seguir demostrando que nuestra contribución a la fuerza laboral, a las comunidades y al crecimiento del país es valiosa. La segunda, es preparar tranquilamente un plan B, “por si las moscas”.

Arol y yo hemos hablado del tema y hemos llegado a la conclusión de que si nos ponen muy difícil seguir residiendo aquí vamos a hacer la mochila, vender todo y marcharnos a dar la vuelta al mundo. Es algo que íbamos a hacer de todas formas dentro de unos años así que si nos encontramos desempleados y teniendo que hacer las maletas, sería probablemente el mejor momento.

Y entonces es cuando me pongo en plan “conflicto de intereses” y fantaseo con la posibilidad de que Theresa May salga en los los periódicos diciendo que tenemos seis meses para irnos… sería una de las alegrías más grandes de mi vida.

Igual que lo será cuando nos digan que podemos quedarnos.

Y así es como convertimos un problema en una oportunidad: añadiendo una pizca de locura.

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1 Comentario

  1. mdemariaes

    Gracias por seguirme en instagram! Cuando te he leído, no he podido evitar acordarme de una pareja norteamericana que también vendió todo, en su día, e hizo la vuelta al mundo. Ahora, vuelven a estar asentados, pero fue curiosa esa experiencia en su día. Este es el link al Blog de ella: http://www.mishlovinlife.com/, por si te interesa…
    Gracias,
    María

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