La madurez de las personas

Nacemos con cero años y empezamos al colegio con tres. Pasamos a secundaria con trece y con dieciséis elegimos qué bachiller queremos hacer. A los dieciocho vamos a la universidad o a hacer un ciclo formativo de grado superior. En la veintena llega el primer trabajo de becario relacionado con nuestras aspiraciones y así poco a poco vamos sembrando y cosechando los frutos de una vida.

Mi pregunta es: ¿qué pasa si un niño no es lo suficientemente maduro, ya sea intelectual o socialmente, para tomar todas esas decisiones y elegir entre éste o aquel camino? ¿Y si un adolescente no comprende por qué es importante pasar por el instituto, hacer selectividad o determinar qué formación le será de más provecho para sus planes vitales?

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Mi hermana es uno de esos ejemplos vivientes: con doce años no comprendía que su desempeño académico iba a dictar gran parte de su futuro. Con catorce le parecía que todo aquello de la secundaria era una pérdida de tiempo y con dieciocho sintió alivio el día que mis padres dejaron de insistirle día y noche para que estudiara. Hizo un ciclo formativo de grado medio y empezó a trabajar cuanto antes, se independizó y siguió con su vida a su manera.

Pasaron diez años casi sin que se diera cuenta y este año nos contó que iba a apuntarse a hacer bachiller en un instituto que da clases para adultos. No le tembló la mano ni un segundo y cogió todas las asignaturas de letras puras. Y ahora que ya ha empezado el curso, la veo completamente comprometida con su objetivo de aprender y me atrevo a decir que hasta ilusionada con los nuevos caminos que se abren ante sus ojos, para ella, que supo escucharse a sí misma y esperar a estar preparada para hacer lo que otros hicimos en piloto automático con diecipocos años.

Nadie se sorprende si escucha que fulanito no está preparado todavía para irse a vivir con su pareja o para tener hijos. Yo misma pensaba hace seis meses que no estaba preparada para crecer profesionalmente y me frené a mí misma hasta que me sentí lista para dar un salto. Sin embargo, cuando un niño no está preparado para asumir las responsabilidades y las cargas de una determinada formación académica no se asume como una descompensación entre el nivel de exigencia y de madurez: se señala como un fracaso. Fracaso escolar.

Por eso, cuando esos adolescentes llegan a adultos y se produce ese clic mental, ese crecimiento interior en forma de madurez, les oyes decir “si lo hubiera sabido, habría estudiado esto o lo otro”. Y cuando les respondes que nunca es tarde y que todo es posible, especialmente si se trata de aprendizaje, menean la cabeza y te contestan que ahora ya no es el momento, que se les ha pasado el arroz o peor aún, que no creen que puedan hacerlo.

Mi hermana, por suerte, tiene los genes luchadores que tenemos todos en nuestra familia. Ella percibió que estaba preparada y sabedora de que el tiempo va a pasar igual y que dentro de tres años habrá pasado tres años, fue al instituto a matricularse. Yo, como hermana mayor y espectadora de su vida, me siento orgullosa porque siempre supe que este momento llegaría y sólo teníamos que quererla y esperar a que ese fruto que sembramos cayera del árbol, listo para recoger.

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¿Hay algunas cosas para las que tú no te sientes preparado? ¿Hubo algo que no hiciste en un momento dado por no haber alcanzado la suficiente madurez? ¿Por qué sentimos que lo que no hagamos durante los primeros treinta años de vida es dificil de hacer en los siguientes setenta?

(Fotos hechas por mí en la colina Gellért de Budapest)

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4 Comentarios

  1. Un aplauso para tu hermana! :) A mi me pasó algo parecido a ella así que leyendote me he sentido muy muy identificada. Al final las cosas se trata de hacerlas cuando uno se siente preparado y que quiere hacerlas porqué hacer por hacer no vale la pena.

  2. Un hurra por tu hermana! Nunca es tarde para hacer lo que uno desee y ese es el espíritu! Me alegro un montón y me da una lección de vida.

  3. Viva tu hermana!

    Yo creo que entramos demasiado jóvenes a la universidad, sin saber qué nos gusta… deberíamos hacer un año de “búsqueda personal”

    Pero lo que me tiene loca son los másters. Antes era requisito tener cierta experiencia laboral, para que aportaras y enriquecieras la discusión. Ahora es una simple continuación de la universidad, que es la continuación del colegio… una burbuja!

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