Desde hace dos veranos vivimos en una casa que tiene jardín. El primer verano (2015) decidimos plantar patatas, tomates y coles de bruselas directamente en la tierra del jardín. Compramos un poco de compost y una azada (o fexoria, que decimos en Asturias) y vimos como poco a poco nuestras plantas iban creciendo.

Sin embargo el clima de Escocia no nos dió una buena cosecha, así que en el segundo verano (2016) pensamos que sería una buena idea construir un invernadero. Lo primero que descubrimos fue que necesitábamos anclarlo al suelo para evitar que saliera volando. Lección 1: el suelo del jardín no es suficientemente seguro para anclar un invernadero, ya que aunque parezca compacto, lo que realmente ayuda a que la tierra esté sujeta son las raíces de los árboles. No tuvimos más opción que hacer una base de hormigón, algo con lo que no contábamos en absoluto cuando decidimos comprar uno.

Una vez levantado el invernadero pusimos varias plantas dentro y empezaron a crecer y a florecer. Llegados a ese punto yo empezaba a preguntarme porqué salían flores y no frutos. Lección 2: Aprendí entonces la diferencia entre plantas angiospermas y gimnospermas y que en las angiospermas las flores necesitan ser fecundadas. Recuerdo vagamente que algo había estudiado en el colegio (cuando mi profe de ciencias naturales nos dibujaba una flor gigante en la pizarra y empezaba a contarnos cosas del pistilo…) pero nunca lo había relacionado con el mundo real hasta este momento.

Básicamente, las flores de la tomatera son hermafroditas y tienen como parte masculina los estambres (llenos de polen) y como parte femenina el estigma (lleno de óvulos). Para que una flor se quede embarazada, el polen tiene que pasar del estambre al estigma. Lección 3: las abejas son las responsables de que las flores se queden embarazadas, ya que sin querer consiguen que ese movimiento de polen suceda.

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Cuando las plantas están al aire libre, es fácil que las abejas fecunden a las flores. Pero ¿cómo podría yo conseguir que mis flores se queden embarazadas, si las abejas no pueden entrar dentro del invernadero? Fácil: fecundándolas con un dedo. Cuando la flor estaba abierta yo metía el dedo dentro y lo movía un poco. También le daba pequeños golpecitos a las flores para que el polen “se esparciera”. No funcionó en todas las flores, ya que algunas se secaron y murieron, pero muchas otras se quedaron embarazadas con éxito y los tomates comenzaron a aparecer.

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Este proceso no es igual para todas las plantas: por ejemplo el pepino tiene “flores hembra” y “flores macho” y es necesario frotar unas contra otras para que las hembras se fecunden. En cultivos al aire libre, las abejas se encargan de mover el polen de un lado a otro.

En resumen, las tres cosas que he aprendido de forma experiencial gracias al invernadero son:

  • Los árboles son importantes, porque con sus raíces sujetan el suelo.
  • Los frutos no salen mágicamente en una planta, sino que son hijos de las flores.
  • Las abejas son importantes, porque ayudan a las flores a quedarse embarazadas. Sin abejas no hay frutos, a no ser que uses otros mecanismos para la polinización.

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