Meriendas del Mundo: Kanelbolle

Hace unas semanas que volvimos de nuestro viaje por Suecia. Era el último país nórdico que nos quedaba por conocer y decidimos recorrerlo en tren durante una semana. Visitamos varias ciudades del sur como Malmö, Orebro y Gotemburgo y terminamos redondeando la jugada en Estocolmo.

Dentro de nuestros propios viajes, Arol y yo siempre establecemos una especie de “microrutinas”, que cambian según el destino. Para compensar un poco las caminatas casi maratonianas que nos pegábamos cada día, en Suecia parábamos todas las tardes a merendar y tomábamos un café y un bollo de canella (kanelbolle) o de cardamomo (kardemomme bolle); los más típicos que siempre estaban disponibles en cualquier lugar.

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Al cabo de unos días, nos cansamos y decidimos probar otros dulces que nos llamaban la atención y al final, un poco saturados de tanta azúcar, nos pasamos a los crackers (o galletas saladas) de centeno y otros cereales que son tan famosos en Suecia.

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A veces teníamos poco tiempo porque algún museo al que queríamos ir o los propios cafés cerraban y entonces cogíamos la merienda para llevar.

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Despues de una diez días merendando tan apetitosamente, me costó un poco volver a mi fruta de media tarde; por no hablar de mi total sorpresa cuando descubro que hay personas que no meriendan nunca, ni en casa ni cuando están de vacaciones. ¡Reivindiquemos esa costumbre que se pierde en el paso de la niñez a la edad adulta, todo el mundo a merendar!

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2 Comentarios

  1. Pues yo no he perdido la costumbre, sigo merendando y disfrutando de ese momento como una niña… jejeje
    Qué buena pinta tienen esos bollitos de las fotos :)
    ¡Besotes!

  2. Algo dulce a media tarde es justo y necesario! Y estoy de suerte porque aquí no lo perdonan x)

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