En Reino Unido la gente de nuestra edad está ocupada con niños pequeños y todo eso de la conciliación de la familia con la vida laboral. Al contrario que en España, aquí es posible tener una familia, muchas veces tres hijos es lo que se planea una pareja cualquiera y se lo pueden permitir sin grandes problemas.

Nosotros seguimos pensando que no queremos tener bebés, aunque no voy a negar que algunas veces se me ha pasado por la cabeza adoptar a uno de esos niños que está sólo en el mundo y no tiene a nadie más. Sobre todo después de ver Masterchef y conocer la historia de Fidel.

Lo imagino como el acto de solidaridad más grande que haría en mi vida y luego me recuerdo a mí misma que tener un hijo no puede tratarse de solidaridad, sino de amor.

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