DSC_9553

El jueves de esta semana, estaba yo trabajando a toda máquina cuando miré qué día era para poner la fecha en la portada de una presentación de power point que estaba a punto de terminar. No tengo calendarios ni nada encima de la mesa, así que siempre miro qué día es en la pantalla del teléfono fijo, que además de mi número dice la fecha y la hora. Era 15 de Junio de 2016.

Mientras seguía a lo mío para enviar por correo la presentación a los jefes supremos, una vocecita en mi cabeza me dijo algo como: “oye Mirichán, que estamos a mitad de año. Quedan dos semanas para que Junio se vaya y tú con estos pelos”.

Me siento un poco como cuando comes un trozo de chocolate sin prestar ninguna atención y antes de que te des cuenta, sólo te queda una onza en la mano. ¿Cuándo mordí, mastiqué, saboreé y tragué yo la primera mitad de este año? Y lo más importante: ¿qué carajo estaba haciendo mientras masticaba, no saboreaba y tragaba automáticamente cada día?

Así que hoy mientras desayunaba dediqué diez minutos a reflexionar sobre lo que he hecho en lo que va de 2016 y lo que quiero hacer en lo que me queda. No sea que la próxima vez que mire la fecha en la pantallita del teléfono ponga diciembre y yo me atragante (y la presentación de power point quede sin enviar, los jefes supremos sin su paper y se arme la marimorena – lo cual no estaría tan fuera de tono ya que la marimorena, como tú bien sabes, es un villancico de mis preferidos).

¿Cómo van esos objetivos que nos pusimos cuando comíamos el turrón hace seis meses?

(Foto de Arol, en el museo del Folklore de Oslo)

Share This: