Primera semana sin comprar nada

Merece la pena escribir un resumen semanal sobre cómo está yendo mi nuevo experimento “30 días sin comprar nada“. Cuando a principios de julio decidí ponerlo en marcha subestimé un poco el ¿hábito? que tenemos incrustado en el cerebro que nos hace comprar cosas sin pensar, tan insertado en nuestras neuronas que hace que incluso nos pasen desapercibidos los momentos en que compramos algo nuevo.

La última cosa que compré antes del experimento fue un paquete de medias transparentes para ponerme con los vestidos que llevo a trabajar. Me costaron tres libras en Primark (el mejor sitio para medias, en mi opinión).

Desde entonces, si no hubiera estado haciendo este experimento, habría comprado las siguientes cosas:

– El miércoles fui al gimnasio y me dí cuenta de que mis zapatillas de deporte están increíblemente viejas. Tienen cinco años y las he usado a tope para salir a correr, ir al gimnasio e incluso irnos de ruta por el monte. Además de lo gastadas que están, de un tiempo a esta parte ya no me gustan tanto como antes. Supongo que la suela en fucsia neón es más cansina que si fuera un color neutro. Son las únicas zapatillas de deporte que tengo.

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¿Las necesito? Ahora mismo creo que sí. ¿Tengo otro que haga la misma función? Sí, pero las nuevas sustituirían a las viejas, que podría donar. ¿Qué pasa si no me las compro? Probablemente nada.

– El jueves quedamos para cenar con unos amigos y llegué pronto a la cita. Decidí dar una vuelta por Urban Outfitters mientras hacía tiempo hasta que fueran las ocho. Los pendientes y mucha de la joyería que venden me parece increíblemente bonita, casi siempre son piezas pequeñas y minimalistas. Estaban de rebajas (¡¡pendientes por tres libras!!) y me costó despegármelos de las manos y evitar el camino a la caja registradora…

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Entrar a curiosear en las tiendas mientras haces tiempo no es una buena idea… aunque tienes que reconocer que los pendientes son requetebonitos. ¿Los necesitaba? No. ¿Tengo otros para ponerme? Sí. ¿Qué pasa si no me los compro? Nada.

– El viernes paseamos por el centro después de ir a trabajar y recordé que algunas veces Marks & Spencer rebaja las flores frescas a última hora del día para venderlas rápido y que no se pongan mustias en la tienda. No había ninguna ganga especial, pero tenían unos ramos de lirios que olían desde quince metros de distancia y costaban siete libras. Estuve a punto de olvidarme de mi experimento y comprarlos, pero luego reculé y salí de la tienda con las manos vacías.

¿Las necesitaba? No. ¿Tengo otros en casa que cumplen la misma función? Sí, tengo unas margaritas que compré la semana pasada, aunque dentro de poco se van a marchitar. ¿Qué pasa si no lo compro? Nada.

Si no hubiera estado haciendo este experimento, probablemente habría comprado los pendientes (£9), las zapatillas (unas £70) y las flores (£7). Seguramente el calzado termine comprándomelo igual, pero incluso el hecho de retrasar la compra es beneficioso ya que podré esperar a las rebajas del final del verano o a que aparezca algún descuento en las tiendas online.

Racionalizar o hacerme consciente del impulso de comprar me está resultando también un poco agotador. Antes, podía ir más en “piloto automático” y ahora tengo que decidir y estar presente en el momento de la compra. Definitivamente, preguntarme a mí misma si lo necesito, si tengo otro y qué pasa si no lo compro está ayudándome un montón a entender cuando un objeto es simplemente inútil y no consituye una buena inversión. Personas como Marie Kondo han hecho mucho bien enseñando a las personas a tirar cosas que no necesitan, pero la segunda parte de ese aprendizaje tiene que ser dejar de comprar cosas que vas a tener que tirar. Romper el círculo vicioso.

Estoy ansiosa por saber qué me depara la segunda semana de experimento: ¿tendré síndrome de abstinencia? ¿consiguiré seguir resistiéndome? ¿cuántas otras cosas añadiré a la lista? ¿me habré olvidado de las cosas que quise comprar y no lo hice durante la primera semana, probando definitvamente que eran caprichos innecesarios? Stay tuned for the next episode.

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1 Comentario

  1. Hola Mirichan! Pues verás, cuando leí tu idea pensé seriamente en llevarla a cabo, pero estamos en rebajas, en rebajas ya casi a punto de acabarse, y si que es verdad que estoy en una epoca de mi vida en la que ya no soy estudiante y empiezo a necesitar mas ropa de “trabajo”, o bueno, puede que sean excusas que se imponga mi cerebro jejejeje, el caso es que me voy a animar a hacerlo, sobre todo a formar un pequeño “armario” de ropa vieja o que no me pongo en el campo y así tengo mi armario mas despejado y sobre todo mas ordenado :)

    De momento, mucho animo! :)

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