Receta: Pan de Lembas

Podría declararme fan de El Señor de los Anillos, contarte cómo me emociono viendo las películas y cuántas veces las he visto. Pero no sería una explicación suficiente. Yo vivo esta saga, en el significado más amplio de la palabra vivir.

Para empezar, el Universo Tolkien es una historia que me ha acompañado durante toda mi vida, primero en forma de libro y luego en el cine. Algunas veces me sorprendo a mí misma construyendo la cronología de mi existencia alrededor de los libros y las películas: leí el Hobbit en cuarto de primaria, cuando empezaron a llevarnos a la biblioteca del colegio. Mi etapa universitaria en Oviedo coincidió con las dos primeras pelis y me fui a Valencia cuando se estrenó El Retorno del Rey. El Silmarilion lo relaciono con aquella época rara, cuando Manuel y yo rompimos después de tres años juntos. La primera del Hobbit siempre me traerá a la memoria los puntos en mi abdomen después de la colecistectomía, la segunda aquellas Navidades tristes que no pude pasar en en Asturias y la última en nuestros cines de confianza de Edimburgo.

Soy de esas mentes que cuando está enfadada, se imagina aquel fotograma de Gandalf, plantando la vara en el suelo delante del Balrog y gritando “No puedes pasar” (You shall not pass). A veces lo digo en voz bajita y otras veces se lo grito a los coches que se quieren colar en las rotondas.

No me cuesta ningún esfuerzo intentar convencer a la gente con el “malditos” como coletilla: comed fruta, malditos. Haced ejercicio, malditos. Sed felices, malditos. LEED MI BLOG; malditos.

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Haciendo Pan de Lembas

El sábado pasado decidí que era buen momento para volver a ver las tres películas, versión extendida. Arol ya sabe que es algo que hacemos al menos una vez al año (aunque en 2016 será la segunda) y aunque no es tan fan como yo, disfruta viéndolas.

Para amenizar los 697 minutos que suman las tres versiones extendidas (11 horas y 37 minutos) decidí preparar algún tentempié rico pero saciante, para poder concentrarnos en las películas y no tener que interrumpir todo el tiempo para ir a comer, merendar, cenar… como si fuéramos unos hobbits cualquiera. La mejor opción, obviamente es un delicioso Pan de Lembas.

Si todavía no has visto las películas o leído los libros probablemente no sepas de qué pan estoy hablando asi que por si acaso, te lo voy a explicar. Lembas es una palabra en sindarin que significa “pan de viaje” (lem – bas). Se trata de un pan muy nutritivo que sólo los elfos saben hacer y consumen. Si un mortal comiera este pan, desearía con todas sus fuerzas convertirse en inmortal y viajar a las Tierras Imperecederas, como hacen los elfos. Por eso normalmente no lo comparten, porque los mortales no pueden viajar a ese mágico lugar.

Sin embargo, hay una excepción. Cuando Frodo y el resto de La Compañía tienen que enfrentarse al durísimo viaje hasta el Monte del Destino, se refugian en Lorien unos días y allí la elfa Galadriel les da este pan para que lo coman en el camino.

Se trata de un alimento muy mágico, ya que con un trozo muy pequeño te sientes satisfecho durante todo un día… a no ser que seas un hobbit, esos seres pequeños con un gran estómago.

Por suerte ya no tienes que conocer a ningún elfo para que te pase la receta, porque es bien conocida por todos los seguidores de la película. Los ingredientes son sencillos y la elaboración también.

 Ahora sí, la receta

Mezcla en un bol 220 gramos de harina (yo usé integral y sale rico igualmente), 110 gramos de maicena, una cucharadita de levadura en polvo, un poco de sal, un poco de canela y 40 gramos de azúcar. Añade la ralladura de una naranja y un poco de ralladura de limón (o sólo de naranja si no tienes limones).

En otro bol, mezcla un huevo, 90 gramos de mantequilla (puedes derretirla un poco en el microondas para que te resulte más fácil) y 30 ml de leche.

Mezcla los ingredientes secos y los mojados hasta que tengas una masa que no se pega a los dedos ni al bol. Después estírala y corta unos cuadrados de aproximadamente un centímetro de grosor (mejor que queden finos que gordos, ante la duda hazlos de menos de un centímetro).

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Mételos al horno durante 15 minutos a 180 grados.

Mientras el pan se hace en el horno, prepara las hojas donde lo vas a envolver, al más puro estilo élfico. Yo simplemente recorté y pinté un poco unas hojas en un papel verde, pero  esta es la oportunidad para ser todo lo creativo que quieras.

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Una vez las lembas ya estén hechas, déjalas enfríar sobre una rejilla y después, prepáralas con las hojas y un poco de cordel. Misión cumplida: como si fueras La Compañía del Anillo, ¡ya puedes emprender el viaje hasta Mordor!

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“A la mañana, mientras comenzaban a embalar las pocas cosas que les quedaban, unos elfos que hablaban la lengua de la Compañía vinieron a traerles regalos de comida y ropa para el viaje. La comida consistía principalmente en galletas, preparadas con una harina que estaba un poco tostada por afuera y que por dentro tenía un color de crema. Gimli tomó una de las galletas y la miró con ojos dudosos.
-Cram -dijo a media voz mientras mordisqueaba una punta quebradiza. La expresión del Enano cambió rápidamente y se comió todo el resto de la galleta saboreándola con delectación.
-¡Basta, basta! -gritaron los Elfos riendo-. Has comido suficiente para toda una jornada.
-Pensé que era sólo una especie de cram, como los que preparan los Hombres de Valle para viajar por el desierto -dijo el enano.
-Así es -respondieron los Elfos-. Pero nosotros lo llamamos lembas o pan del camino y es más fortificante que cualquier comida preparada por los hombres y es más agradable que el cram, desde cualquier punto de vista.”

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2 Comentarios

  1. Aaaay qué lagrimillas me saltan con este post!! Sabes que cuándo vi la foto ayer pensé justo en el “pan del camino”?? Aunque me dije a mí misma “qué friki eres” xD.

    Es que para mí, la saga de Tolkien también tiene un significado muuuuy especial. Me ha marcado la vida, y me la ha cambiado. No quiero enrollarme mucho, solo diré que cuando leí por primera vez ESDLA jugó un papel muy importante en mi vida por entonces (adolescencia) y más tarde, gracias al universo Tolkien, conocí al que es hoy mi novio :).
    También solemos hacer maratones de las tres extendidas en casa, y la primera vez hicimos lembas!! Fue antes de tener blog y era una inútil en la cocina, pero salieron bastante comibles :D.

    Me has traído muy buenos recuerdos y me has dado muchas ganas de releer otra vez el libro, de ver las películas y de hornear :).
    Me ha encantado el post!!

    Un abrazo

  2. qué molón!

    nuestro primer fin de semana viviendo juntos lo pasamos viendo la trilogía extendida! XD

    y leer sobre Tolkien me trae otros recuerdos, los libros que me pasaba mi tío cuando era una enana, el amigo de la universidad que se hacía el interesante para ligar, los juegos de rol… *-*

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