Recordar: El día de las notas

Durante toda la etapa escolar y mis años en el instituto mi madre fue siempre a recoger mis notas al colegio y a tener una reunion con el tutor de cada año sobre mi rendimiento académico. Justo antes de las vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano mi madre escudriñaba mis calificaciones y aunque siempre eran buenas, no faltaba algún comentario por su parte para animarme a mejorar en alguna materia. Siempre se podia hacer más y mejor, sobre todo el las asignaturas que ella consideraba importantes (todas menos educación física).

Una vez las habían revisado en mi casa, el siguiente paso era enseñárselas a mi abuelo, que fue maestro durante toda su vida laboral y el hombre que me enseñó a leer. Él siempre tenía palabras de orgullo y de enhorabuena para mí y con el tiempo, me gané a pulso el apodo de “la estudiante”.

En mi familia, nunca había premios por sacar buenas notas porque estudiar era nuestra obligación. Si acaso, algún libro de los de la lista de lectura recomendada que la profesora de Lengua y Literatura nos daba al empezar el curso. En verano, me solían regalar como premio el “Vacaciones Santillana” correspondiente al curso siguiente, para que fuera aprendiendo algunos conceptos y empezara el curso sabiendo cosas nuevas.

Cuando empecé a la Universidad llegaron las primeras vacaciones de Navidad después de los parciales de diciembre y aunque yo iba informando en casa de los resultados de cada examen, mi madre esperaba ver un boletín de notas. Cuando le expliqué que en la Universidad ya éramos todos mayores de dieciocho años y por tanto considerados adultos, ella insitió en ver un papel con mis notas. Así que tuve que ir a la secretaría de mi facultad a pedir un certificado de notas. Normalmente te preguntaban para qué lo querías: si era un traslado de expediente, una solicitud de beca o cualquier otra cosa. Recuerdo que cuando yo le dije al secretario que las quería para enseñárselas a mi madre, el señor me dedicó una sonrisa y me dijo: “ahora entiendo por qué son buenas”.

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2 Comentarios

  1. #fanmamiMiri ya!!

  2. ohhhhhhhhhhhhhhh! mis padres nunca se fijaron en mis notas, no habían premios ni castigos, ir al colegio era mi responsabilidad y si algo no iba bien me tocaba a mí resolverlo.

    eso sí, yo ahora pienso que debieron ser más exigentes con la educación física! ¬¬

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