Recordar: Mi abuelo

Hoy es el cumpleaños de mi abuelo y a él le encantaba un buen pan de centeno como el de la foto.

Lamentablemente murió hace 18 años, cuando tenía él tenía 92 y yo tenía 16.

Todavía le echo de menos, y es que hay cosas que son incurables por mucho tiempo que pase o mucha memoria que yo pierda. Mientras hoy desayunaba no podía dejar de pensar en él, la culpa la tiene el pan.

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La  historia del decodificador de canal plus.

En la estantería de encima de la tele del salón mis abuelos tenían un decodificador de canal plus que mi abuelo utilizaba para ver algunas cosas en la television. El decodificador tenía una pequeña luz roja que cuando dabas al botón de encendido del mando a distancia, se ponía verde. Cuando apagabas, la luz roja quedaba encendida y tenías que desenchufar el aparato del todo para que se apagara, pero en este caso no era posible porque el cable iba por detrás del mueble de la tele.

A mi abuelo le molestaba especialmente esa luz encendida y mientras leía el periódico en su butaca por las tardes, la miraba y la remiraba pensando que aquello no estaba bien, que aquella luz encendida cuando el aparato en realidad estaba apagado no era aceptable. Llamó a mi tío electricista, para explicarle el problema y pedirle que lo solucionara y la verdad sea dicha, a mi tío le costó entender la situación porque no había ningún problema, es más: la luz roja indicaba que el aparato funcionaba correctamente.

Intentaron explicarle a mi abuelo que esa luz era una bombilla llamada led y que no consumía apenas electricidad. Pero mi abuelo les hizo ver a todos que aquello no iba sobre el consumo o sobre la factura de la electricidad: era una batalla personal y él no quería ver aquella luz. Le advirtieron que no podían abrir el aparato y desconectar la bombilla, porque el descodificador era en realidad un préstamo de Canal plus y no se podia manipular de ninguna de las maneras.

Un día mi abuelo se levantó de la butaca, fue a por su maletín de herramientas y buscó cinta aislante negra.

Cortó un trozo y lo pego exactamente encima de la luz.

Contento se volvió a sentar en su butaca porque por fin había encontrado la forma más fácil de ganar la batalla y no tener que ver la puñetera luz roja.

Cuando iba a casa de mis abuelos, yo levantaba la cinta aislante para ver si la luz roja seguía ahí, en aquella cárcel que mi abuelo había creado.

Fast forward y me veo con treinta y cuatro años haciendo lo mismo con la lucecita de la alarma de incendios que tenemos en casa.

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1 Comentario

  1. Esas lucecitas a veces son muy molestas, sobre todo si las tienes en el dormitorio y te molestan a la hora de dormir… Porque serán pequeñitas pero en la oscuridad de la noche relucen como un faro jejeje
    ¡Besotes!

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