Sentir: Ricardito

Aunque a veces se me olvide, estoy casada con un argentino. Te parecerá mentira pero como Arol y yo hablamos el mismo idioma, la mayor parte del tiempo yo no caigo en que él no es español. Algunas veces, empezamos una conversación y uno de los dos se queda con cara de póker porque el otro ha nombrado algo marcadamente cultural o que pertenece al país del que viene y ahí es cuando recuerdo que me casé con un argentino.

No me puedo imaginar cómo debe ser tener una pareja que no habla tu idioma. Imagínate que Arol fuera inglés y uno de los dos tuviera que hablar todo el tiempo en un idioma que no es su lengua materna. ¿Cómo le mandas al carajo cuando te pisa lo fregao? ¿Cómo te dice que el día que algo te suceda va a llorar a los gritos?

Parte de la magia de que Arol sea argentino es aprender cosas sobre su país y enseñarle cosas sobre España. Muchas veces eso se extiende a aprender cosas sobre América del Sur y Europa, respectivamente. Durante los últimos seis años, que es el tiempo que llevamos casados, hemos aprendido juntos sobre literatura, geografía, historia, cultura… y qué se yo cuántas cosas más. Y uno de los vehículos que hemos utilizado para empaparnos del país del otro ha sido la música y sin duda, el cine.

Me acuerdo muy bien de las primeras películas de cine argentino que ví con Arol. Él me iba contando quién era cada actor, un poco de sus vidas y de los personajes que habían interpretado. Y cuando ví a Ricardito por primera vez todavía no era una celebridad en Europa como es hoy. Era famoso en Argentina, sí; pero todavía no lo llamaban de España para recoger premios y hacer películas y obras de teatro. Asi que aunque parezca mentira, yo me siento su “descubridora”.

Me enamoré de él desde la primera película, aunque me parece bastante feo, con esa nariz tan grande y con tantos ángulos. No me gusta tampoco ese acento tan porteño que tiene, probablemente porque lo primero que aprendí de Argentina es que sólo en Buenos Aires se habla así: el resto del país no tiene nada que ver y es igual de bonito que anónimo la mayoría de las veces. Pero este amor por mi Ricardito no está relacionado con su físico ni con lo carnal: es que con él aprendí muchas de las cosas que sé sobre el país albiceleste: mis primeras palabras en lunfardo las estudié con Carancho, sobre la dictadura aprendí con Kamchatka, de la corrupción y la inseguridad en Elefante Blanco.

Desde hace seis años, cada vez que en Argentina, en España o dónde sea sale una película nueva con Ricardo Darín nosotros corremos a verla. Es como hacer un viaje a Argentina durante esa hora y media: yo para seguir aprendiendo y Arol para no olvidar.

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2 Comentarios

  1. <3

    nosotros, aunque compartimos el castellano, solemos hablar en catalán, para mí es una manera de guardar mi peruano intacto, sin que se le peguen otras palabras u otro acento, no porque no me gusten, sino porque es una manera de volver (aunque allá tengan otras jergas y yo use las mismas que hace 10 años xD)

    eso sí, me enfado siempre en mi idioma, nomás faltaría x)

  2. De siempre me ha encantado Ricardo Darín, me conquistó con El hijo de la novia y en “Truman” ya ni te cuento…como lloré viendo esa peli…me hizo pensar mucho sobre la muerte, y lo poco planeada que la tengo, esto me daría para una conversación larga contigo!

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