Primera semana sin pan

He sobrevivido oficialmente a la primera semana del reto sin pan. Cuando diseñé este experimento sabía que me iba a resultar muy difícil porque el pan era un alimento que comía prácticamente en todas y cada una de las comidas: tostadas en el desayuno, pan con la comida, un bocadillo pequeño para merendar, pan con la cena… y muchos de los platos que cocino tienen como base el pan: que si unas fajitas, unas tostas para acompañar una ensalada o unas sopas de ajo calentitas.

Ahora que he sobrevivido a la primera semana he de decir que este reto ha superado con creces mis expectativas, y eso que yo ya veía venir que iba a ser una lucha conmigo y mis hábitos. He soñado que comía pan. He tenido que resistir el pan que te ponen cuando comes fuera de casa. He descubierto que en la mayoría de los sitios no tienen ningún problema en ponerte una hamburguesa sin el bollo y que normalmente te dan (gratis) una ensalada de guarnición para compensar. Pero lo peor de todo es que durante los cuatro primeros días, he tenido auténtica ansia por comer pan. Una especie de síndrome de abstinencia durante el cual ninguna comida me satisfacía y mi cerebro sólo pedía un trozo de pan a cualquier precio.

Suena dramático porque al fin y al cabo sólo estamos hablando de pan. No tengo ninguna explicación científica a porqué me sentí así y lo único que puedo decir es que me encantaría que alguien más hiciera este reto para saber si soy la única yonqui del pan o si es algo que le pasa a la gente, algo real.

En cualquier caso, no me gustó sentirme así. Sólo yo deberia decidir cómo me siento en cada momento y me cuesta entender que el pan haya sido capaz de modular mi estado de ánimo.

Siete Desayunos Sin Pan

Definitivamente, la primera semana me ha enseñado a ser más creativa con los desayunos y las meriendas y por eso he pensado que es una buena idea compartir contigo siete recetas de desayunos sin pan, una para cada día… sin caer en los típicos cereales o piezas de fruta a secas.

1. DULCE: La socorrida avena.

La puedes preparar en forma de porridge (o gachas) con leche y algún otro ingrediente para darle alegría: canela, plátano, pasas, coco… A veces yo lo cocino en el microondas directamente y otras veces se me va la olla y hago unas sencillas y rápidas galletas de avena y plátano (machaca un plátano maduro, añade avena, haces bolitas y al horno 10 minutos).

2. DULCE: Yogur natural con frutas o con frutos secos.

Creatividad al poder. A mí me gusta yogur natural de soja con arándanos y semillas de chía, pero puedes prepararlo como prefieras e incluso añadirle la avena que te haya sobrado del desayuno número 1. Como lo tomo sin endulzar y el yogur que compro es sin azúcar también, me permito ponerme una ración extragrande.

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3.  DULCE: Manzana con mantequilla de cacahuete

Corta la manzana en láminas y unta sobre ellas un poco de mantequilla de cacahuete. Pon otra lámina encima y tienes unos “sandwiches” de manzana que están requeterricos. Vigila eso sí que la mantequilla de cacahuete que estás usando no tenga azúcares añadidos o aceite de palma.

Si no te gusta o no tienes mantequilla de cacahuete a mano, puedes untar mermelada entre las dos rodajitas de manzana: está rico también.

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4. DULCE: Un smoothie o batido bien fresquito.

Mi preferido de todos los tiempos es de plátano congelado, media manzana, un puñado de espinacas y un chorrito de leche de soja. Este desayuno lo he usado para los días en los que he entrado extrapronto a trabajar y antes me llevaba un bocadillo.

5. DULCE: Quinoa

Cuece la quinoa en leche en lugar de en agua, ponle canela, nuez moscada… Es como el arroz con leche pero quinoa con leche. Yo lo como sin endulzar, pero va en cuestión de gustos. Experimenta con coco o cardamomo y ya verás.

6. SALADO: Canapés de tomate y aguacate… sin pan.

Corta el tomate en rodajas y pon un poco de aguacate encima de cada una. Pon sal o cualquier condimento que a tí te guste.

7. SALADO: Hummus con crudités de verduras.

Nosotros hacemos el hummus en casa, pero también puedes comprarlo. Corta unos palitos de zanahoria, apio y calabacín crudos para dipear. También puedes “untar” el hummus en hojas de lechuga y enrollarlas sobre sí mismas.

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2 Comentarios

  1. Probare tus alternativas! No eres la unica q se siente un yonki. Ya deje el cafe hace un mes y ahora estoy con el pan y cuesta, pero motiva sentir como notas q te encuentras mejor por dias.

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