La alimentación crudivegana es aquella que no utiliza ningún ingrediente animal (incluyendo miel, gelatina y cosas que a primera vista nos despistan un poco a la hora de determinar su procedencia) y que además, promueve un tipo de cocina que altera lo menos posible los alimentos respecto a su estado original en la naturaleza. Muchos de los seguidores de esta doctrina nutricional afirman que cocinar por encima de los 42 grados hace que todas las enzimas que hay en las frutas y la verduras se destruyan, restando así valor nutritivo a las preparaciones.

Personalmente, no estoy muy de acuerdo con esta visión gastronómica pero como yo no soy nutricionista, voy a dejar aquí un link a un análisis que sí fue escrito por alguien que es una experta en nutrición humana y que puedes leer si te interesa saber más.

No obstante, reconozco que de todo se puede sacar algo positivo y en este caso, estoy descubriendo algunas cosas de la repostería crudivegana, que si bien se trata de tartas y pasteles bastante calóricos, no tienen entre sus ingredientes harinas, azúcares refinados, aceites de dudosa calidad como el de palma y otros procesados que es mejor evitar.

Para el cumpleaños de Arol decidimos preparar una tarta crudivegana de zanahoria. Nos inspiramos un poco en un receta de un libro que compramos en Toronto hace un par de años, que se titula Rawlicious. La tarta salió sorprendentemente buena, así que hoy te la traigo en forma de post. Se puede hacer en forma de bolitas o de barritas también, por si quieres comerla como postre más informal (y sin falta de velas!)

La Receta

En una batidora o procesador de alimentos, mezcla 100 gramos de almendras molidas, 100 gramos de nueces molidas y 100 gramos de coco rallado y 2 zanahorias grandes ralladas.

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Añade dos cucharaditas de canela molida, media de jengibre molido y media de nuez moscada molida.

Si quieres endulzarlo ponle pasas, datiles o sirope de ágave.

Pon toda la pasta en un molde (o haz bolitas o barritas) y déjalo en tu nevera toda la noche.

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Al día siguiente ya tendrá consistencia y lo podrás cortar como una tarta.

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Dejando a un lado que es imposible que la repostería, pastelería y demás dulzuras de la vida sea baja en calorías y a la vez estén ricas, creo que prefiero comer una tarta hipercalórica que está llena de acidos grasos monoinsaturados, antioxidantes, fibra, vitamina E, ácido fólico y calcio… sobre todo si está tan buena como esta :-)

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