Tercera semana sin comprar nada

Hace ventiún días que empecé el experimento de no comprar nada durante el mes de Julio y aqui sigo, resistiendo tozudamente. No está siendo fácil y durante la tercera semana hubo un par de días en los que el cuerpo me pedía entrar en las tiendas a revolver entre las cosas que venden. Seguramente está relacionado con que he tenido un par de días complicados en el trabajo y una de las cosas que más me ayudan a dejar la mente en blanco y no pensar en la oficina es precisamente ir de compras. Mientras escudriño los objetos a la venta mi mente sucumbe a esa poderosa distracción y no vuelve a las cosas que me preocupan. Comprar es sin duda terapéutico pero ¿sabes qué? No comprar también lo es.

Para motivarme y no sucumbir he echado mano de lecturas e informaciones que he encontrado en internet, algunas de ellas muy interesantes y que quiero recomendarte.

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Lo que más me ha gustado ha sido una película titulada “Mis cosas“. Es un documental finlandés (el nombre original es “Tavarataivas”) y cuenta la historia de un chico que tiene todo para ser feliz: una colección de discos increíble, una casa preciosa en Helsinki, una familia que le quiere, amigos con los que divertirse… Su vida pasa por un pequeño bache cuando la relación con su novia termina y empieza a reflexionar sobre cómo, a pesar de tener la casa llena de cosas bonitas, entretenidas, prácticas, caras y baratas, no es feliz. Ahí empieza lo interesante de la peli: entiende que las cosas no le dan la felicidad que necesita, pone absolutamente todo en un lugar de almacenaje y deja su casa completamente vacía. Se queda sin nada. Ni siquiera ropa que ponerse.

La regla principal del experimento es que cada día puede ir al lugar de almacenaje y sacar una cosa. El primer día, corre desnudo de madrugada por las calles de Helsinki hasta que llega al depósito y saca un abrigo. El segundo día, unos zapatos. Y así, una cosa al día. Cuando lleva veinte o treinta días de experimento ya tiene suficientes cosas para vivir tranquilo y feliz y deja de ir al depósito porque no echa de menos ni necesita nada de lo que ha dejado guardado allí.

El documental está lleno de reflexiones interesantes, de momentos divertidos y te deja mirando a tu alrededor y pensando cuántas cosas necesitarías tú para poder vivir en paz. Yo por ejemplo sé que no estaría bien sin una cama… pero me doy cuenta que tiene que haber una línea que separe vivir cómodamente (por ejemplo, durmiendo en una cama) del consumismo puro y duro (que tu cama tenga dosel, sea de seda de Madagascar y además la haya patrocinado Maru Botana). Esa línea es la que me interesa encontrar y sin duda este experimento me está ayudando a trazarla.

Otro recurso que he encontrado es la web y los podcasts de Chocobuda. Tiene un montón de información interesante, con ideas que a mí nunca se me habían ocurrido, como que las personas no sabemos diferenciar entre deseo y necesidad. Hay cuatro principios que hicieron “clic” en mi cerebro en cuanto los leí: 1. Las cosas son para usarse 2. Cuando tienes pocas cosas, sabes donde las tienes. 3. No eres lo que tienes. 4. Las cosas solo son cosas.

Escuchando uno de sus podcasts me acordé de una historia que me pasó hace años. Yo estaba en Madrid y aburrida, un domingo por la tarde me fui a la Fnac. Después de curiosear por las estanterías de libros, encontré nada más y nada menos que La Iliada de Homero. Yo nunca había leído ese libro y hasta ese momento no tenía especial interés, pero lo compré porque yo quería ser una de esas personas inteligentes y cultas que han leído la Iliada.

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Nunca pasé de la primera página. El libro me acompañó de mudanza en mudanza y siempre estaba en mi estantería. A veces mis amigos venían a casa y lo veían y aunque yo no lo había leído, pensaba que tener ese libro me dejaba en mejor lugar. Y fue justo antes de venir a vivir a Edimburgo que decidí no permitir que los títulos que hay en mi estantería definan mi percepción de mi propia inteligencia. Probablemente, ese gesto fue más inteligente y atrevido que leer la Iliada y sin ninguna duda, me definió mucho más.

AHORA: Lee el post sobre el experimento de no comprar nada durante un mes y la actualización que escribí después de una semana sin comprar nada y después de dos semanas sin comprar nada.

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2 Comentarios

  1. ¡Hola! Bienvenida al mundo del minimalismo. Recuerda que no solo se trata de dejar de comprar. Lo que queremos es entender que la raíz de nuestra adicción a las cosas es el apego.

    Nada de malo en tener libros o películas siempre y cuando comprendamos que son solo objetos y que no tienen ningún control sobre nosotros.

    Aceptar la vida como es, contemplar y meditar son suficientes para simplemente ser.

    Gracias por la mención. Me encanta tu blog :)

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