Un Curso de Percusión es el culpable

IMG_20180922_095406-01

A algunos les extraña que después de unos meses vuelva a escribir en el blog. Lo tenía bastante de lado y es que algunas veces las cosas de la vida no se escriben, se viven.

Sin embargo, mi vuelta no es casual ni tampoco responde a un propósito de año nuevo ni a un bullet journal. Es algo mucho mas misterioso, casi una serendipia o un alineamiento de planetas en el espacio. Podríamos casi decir que he vuelto a escribir porque el Universo ha dispuesto las cosas de tal manera que no he podido resistirme.

Cortando con existencialismos new age, la razón por la que vuelvo a escribir es porque me he apuntado a un curso de percusión. Siempre he tenido ganas de aprender este instrumento y hace algo más de un mes vi una escuela que abre un curso para principiantes en Octubre. ¿Qué tiene que ver el blog con la percusión? ¿Es percutir presionar teclas en el portátil para escribir letras que forman palabras que forman frases que se unen en un post?

Resulta que el curso es cada martes a las 7.30 de la tarde. Yo salgo de trabajar hacia las 5.00 y aunque podría ir a casa para luego volver a salir al curso, no le veo mucho sentido a desperdiciar alrededor de 1h30min de mi tiempo en viajes de autobús (a pesar de que algunas veces, se descubren cosas cuando vas en transporte público). Así que he decidido llevarme el ordenador los martes a la oficina, ir tranquilamente a un café, tomarme algo calentito… y aprovechar el rato para escribir.

Entiendo que la percusión no es el instrumento más normal del mundo para empezar a aprender cuando pasas de los treinta como es mi caso, pero la verdad es que cuando me decidí por la flauta hace muchos años, en segundo lugar estaban siempre los tambores, timbales y todo lo que hace que los pies se te llenen de un ritmo contagioso que te sube por las piernas y te invade todo el cuerpo. No tengo ni idea de si se me dará bien o mal, pero tengo claro que aprender es una de las cosas que más me motivan en la vida y qué quieres que te diga, me apetece pasármelo pipa aporreando (porque las primeras clases es lo que haces) y dejando que los temas “serios” de la oficina desaparezcan en medio del ruido que pienso hacer con mis compañeros.

Hay que seguir aprendiendo, si no, ¿para qué estamos vivos?

Share This:

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

1 Comentario

  1. mi sobrino es percusionista y se le da genial, no lo sacó de mí, que no llegué a la repartición de ritmo ni de coordinación xD

    qué chulo que te hayas apuntado a esto, siempre veo tan contenta a la gente que lo practica! ^0^

Responder a remorada Cancelar respuesta