Vivir: Arquitectas, abogadas, artistas.

El fenómeno youtuber está a la orden del día en todos los países del mundo desarrollado. Se han convertido en “influencers”, personas que graban, editan, suben y contagian sus hábitos de consumo y sus creencias sobre la vida. Al principio me hacían gracia, sobre todo las chicas. Esa generación que más que nativos digitales son vidas digitales y que todo lo transforman en contenido. Me parecía curioso como de una grieta en el sistema que había pasado desapercibida para muchos habían sido capaces de crear una profesión y vivir de ello: a las grandes marcas ya no les vale con gastarse un dineral en publicidad en las revistas o en anuncios para la televisión en víspera de la noche de Reyes porque ahora hay un nuevo canal y un nuevo público.

Las invitan a “eventos” donde las maquillan y les hacen fotos como si fueran modelos. Pero no son modelos, porque las youtubers hablan y cuentan lo que les parece una cosa y otra. Prometen que todas las opiniones son suyas y que el viajecito a París para visitar las oficinas centrales de la marca no ha tenido nada que ver en sus valoraciones sobre las virtudes del producto.

También enseñan lo que compran, sentadas frente a la cámara preocupadas porque se está nublando y su máxima prioridad es la luz natural. Sacan mecánicamente productos de una bolsa y te cuentan qué es y cuánto les costó. Desconozco si lo devuelven todo después de hacer el vídeo: definitivamente las tarjetas de crédito deben quedar incandescentes en la preparación de un vídeo “haul”.

Otras graban un día en su vida y nos dejan entrar en sus camas para verlas despertarse maquilladas, desayunar batidos llenos de nutrientes que tardan un buen rato en preparar, ducharse, vestirse, maquillarse, ir a reuniones de trabajo, salir de las reuniones, Starbucks, Instagram, se me confunde la vida analógica y la digital debajo de tanta luz natural, debe ser.

Me pregunto por qué hay tan pocas excepciones en la profesión de estas mujeres. Por qué no se puede ser youtuber y además arquitecta, abogada o artista. Supongo que es porque las que estamos detrás de un ordenador, de una recepción o de la bata de médica ocho o diez o doce o las horas que hagan falta no tenemos tiempo para la perfección que requiere la Canon Gx7. También pienso muchas veces que va a pasar cuándo los influencers o las grandes marcas despierten de esta resaca que son los likes y las subscripciones a un canal y se den cuenta de que al final, siguen arrastrando a las mismas personas que arrastrarían de cualquier forma, incluso poniendo un póster en la marquesina de un autobús.

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3 Comentarios

  1. el año pasado nos propusimos abrir un canal de youtube, básicamente para explicar lo mismo que el blog, no te creas que mucho más, pero con cara y ojos :)

    el primer vídeo lo subimos el 31 de diciembre! hecho de un tirón y con el móvil, sin ensayo y sin edición… y no volvimos a hacer otro más! (y no porque no tuviéramos luz natural, por suerte el pisito es iluminado, pero los que no tenemos tantas luces somos nosotros xD)

    no soy muy seguidora de youtubers “profesionales” pero varios blogs que sigo están dando el salto y la verdad que en algunos casos mola tomarse el café viendo a la otra persona a la cara ^^

  2. A veces cuando me aliso el pelo o cuando ceno en el solitario comedor de personal me pongo algún vídeo de alguna youtuber de fondo para amenizarme el rato: que de tiempo libre tienen esas chicas la verdad…aunque intento ver de alguna chica que conozco que no tiene muchos medios y que graba en el baño de su casa con poca calidad. Pero la verdad que lo valoro, yo no me atrevería a salir ahí a contar cosas…y creo que como todo es una moda…pero también hay un negocio debajo de muchos de esos vídeos. Los que más me llaman la atención son los de preguntas, sí la gente les plantea preguntas que ellas se prestan a contestar como si nada…yo pienso pero a quién realmente le interesa saber cuál es mi plato favorito o que rutina de belleza sigo cada día…
    La cosa es que hay algunas bloggers que empezaron así y ahora viven de ello pero se da un caso entre chorocientos…a mi a veces me ayudan cuando quiero buscar una receta, un remedio o arreglar algo en casa, porque el otro día busqué como arreglar una cisterna y también había alguna sabia youtuber con vídeo explicativo y oye no me vino mal

  3. Cuántas veces habré pensado lo mismo Miri!
    A mí me aburren soberanamente, soy incapaz de ver un video de esos “haul”, entre otras cosas porque no me creo nada de lo que me vayan a contar. Me parece un anuncio publicitario de más de 4 minutos, que es el tiempo que tolero. Les reconozco el mérito de estar ahí delante de la cámara preocupadas por la luz natural y sin una pizquita de vergüenza. Yo no me pongo delante de la cámara a decir qué crema uso por la mañana ni de broma.
    Uso mucho el youtube, pero para tutoriales, ahí si que me quito el sombrero. Gente que graba todo lo que hace y lo comparte. Me parecen muy generoso.
    Saludos!

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