Nuestros findes siempre empiezan a contar el viernes por la tarde: salimos de trabajar y en lugar de ir a casa nos encontramos en el centro para celebrar que hemos sobrevivido a otra semana de rock and roll y podemos empezar a planear todo lo que queremos hacer.

Este viernes fuimos a hacer una once chilena (o merienda-cena) en uno de los sitios mas especiales (por lo distinto) de Edimburgo: The Forest. No sabría describir muy bien este lugar porque es muchas cosas a la vez. Toda la actividad gira alrededor del café, donde además de tartas, dulces y bebidas, tienen algunos platos sencillos como burritos, hummus, sandwiches y sopas. Pero no es sólo un café: también es una tienda gratis, una panadería gratis, una galería de arte, sala de conciertos y lugar de reunión para cualquier cosa que se pueda definir como social o artística.

Tiene siempre un montón de proyectos de lo más variopinto que atraen poderosamente la atención de personas como yo. Por ejemplo, regalan tampones y compresas a mujeres que viven en refugios o en la calle y que son donados por las clientas del local. Cuando leí sobre esta iniciativa (y aunque parezca increíble) aprendí algo nuevo; y es que nunca se me había pasado por la cabeza que efectivamente, las mujeres sin hogar también tienen la regla.

Otros proyectos interesantes son el intercambio de habilidades (tú enseñas algo y a cambio te enseñan algo), la posibilidad de comprar un café o un té para un desconocido (dejando un vale en un corcho que hay en el propio local) o el club de hacer punto mientras hablas italiano.

Después de nuestra cena, fuimos a dar un paseo por esta increíble ciudad en la que vivimos y la verdad es que había una luz especial que hacía que todo y todos pareciéramos diez veces más guapos que normalmente.

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Improvisando sobre la marcha, decidimos ir a la Filmoteca. No encontramos ninguna peli interesante, pero su café nos acogió con los brazos abiertos… seguramente la tarta de manzana tuvo algo que ver.

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 El sábado por la mañana fuimos a hacer la compra (siempre de acuerdo al método de las dos listas) y después fuimos a comer un brunch rápido a uno de nuestros sitios preferidos en nuestro barrio: Greenshoots. Estamos yendo más que nunca porque desafortunadamente cerrarán para siempre a final de mes, así que hay que aprovecharlo mientras se pueda.

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Después fuimos a casa y cocinamos cinco platos distintos que será lo que llevemos para comer en la oficina durante las próximas dos semanas. Por si alguien piensa que sólo comemos ensaladas, este será el menú: garbanzos con espinacas, berenjenas asadas con filetes rusos de soja texturizada, tofu con wok de judías y puré de calabacín y patata. También hicimos pan con la panificadora. Puede parecer un montón de trabajo pero entre dos personas tardamos aproximadamente tres horas en prepararlo todo, ponerlo en los túper y hacer las etiquetas.

Cuando terminamos en la cocina bajamos un rato al jardín. El primer verano en la casa plantamos algunas cosas pero no tuvimos mucha suerte porque aquí hace mucho frío y no hay muchas horas de sol. Este año hemos construído un invernadero y tenemos un montón de plantas de tomates, un par de pepinos, una albahaca e incluso orégano, lechugas y laurel. Todas las plantas están creciendo a tope y muchas ya tienen un montón de flores que luego serán los frutos. Lo único malo del invernadero es que las abejitas no entran a polinizar las flores, así que Arol y yo hemos ido aprendiendo los diferentes procesos de polinización para hacerlo “manual”. Es un poco raro estar ahí frotando flores hembra con flores macho: como la Celestina de Fernando de Rojas pero peor.

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Después vimos una peli, “Equals“, que mezcla la ciencia ficción futurista con el drama clásico de Romeo y Julieta. Me pareció muy interesante y le dí un 7 en imdb.

El domingo nos despertamos pronto y fuimos a pasar la mañana con nuestros vecinos. Uno de ellos se llama David Cameron (casualidades de la vida) y a mi me encanta decir “hemos quedado con David Cameron”, “mira, David Cameron se ha ofrecido a acercarnos a casa”. Lejos de ser un político conservador, nuestro vecino es un economista jubilado que prepara junto a su mujer Helen su viaje a Nueva Zelanda.

Después de pasar la mañana con David Cameron :-) volvimos a casa y cociné paella para comer. Nosotros la hacemos vegana y seguimos fielmente la receta de nuestro amigo Matías, que vino a Edimburgo en persona a enseñarnos a hacer un arroz con verduras como es debido. Nunca falla la receta y a pesar de no llevar carne o pescado, tiene un sabor increíble.

Por la tarde vimos otra peli, esta vez una portorriqueña titulada “Las vacas con gafas” y después Arol hizo galletas siguiendo nuestra receta secreta que clona las cookies de starbucks a la perfección.

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