Vivir: Los padres

Cuando eres pequeño, normalmente, tus padres te parecen los mejores del mundo: tu madre es la más guapa, tu padre es el más fuerte y pobre del compañero de colegio que se atreva a decir que SUS padres son los más geniales, porque el eterno de debate de “no, los míos más” está garantizado. Yo solía tener estas conversaciones de niñas besugas con mi vecina Nadia: mi madre es más guapa que la tuya – no, que la mia tiene el pelo rubio – ya pero la mia es mas alta – si pero la mia es mas suave – pero la mia tiene todos los dientes – ja, y la mia huele mejor…

Luego llegas a la adolescencia y entonces ya no se trata de que tu amiga te dé la razón sobre qué padre es más fuerte o qué madre es más suave: ahora se trata de que ellos, tus padres, te den la razón. Supongo que dependerá del estilo paterno, pero en mi casa había conversaciones interminables sobre los más variados temas en los que obviamente, yo intentaba ganar. Desde aquella vez que me hice vegetariana en cuanto cumplí 18, aquel día que llegué a casa anunciando que Dios no existía o cuando me dió por apuntarme a Amnistía Internacional e intentar que mis padres me siguieran en la cruzada contra las ablaciones, la pena de muerte o Rigoberta Menchú.

Y ahora, superadas esas dos etapas, me he convertido en una mujer adulta y tengo una vida “separada” de la de mis padres; mucho más si piensas que vivo en otro país y que me fui de casa hace 12 años. Hablamos varias veces durante la semana, obviamente voy a verles dos o tres veces al año y junto con mi hermana son MI FAMILIA; no cabe duda. Pero ahora soy capaz de darme cuenta de que algunas veces, se equivocaron. De que tienen personalidad y forma de ser propias, con defectos y todo. Ya no son súper personas incuestionables como en mi infancia o están completamente equivocados y no se enteran de lo que de verdad es importante (como en la adolescencia). Ahora pienso en ellos y me doy cuenta de que intentaron hacerlo lo mejor que pudieron con la información y los recursos que tuvieron en cada momento. Que ellos también tienen que lidiar con sus propios miedos que están intrínsecamente unidos a su forma de ser.

Y te estarás preguntando: Mirichán; ¿a qué viene todo este rollo que estás soltando hoy?

Toda esta disertación sobre los padres viene a que me da mucha pena que mis padres no hayan venido nunca a verme. He vivido en varias ciudades distintas y mi casa siempre está abierta para todo el mundo. Me da envidia cuando veo a gente a mi alrededor, expatriados y no expatriados, haciendo cosas con sus padres o viajando con ellos. Pero supongo que tengo que asumir que mis padres son así: no les gustan los cambios, no les atrae viajar y son alérgicos a la aventura.

A veces, me sale la vena adolescente e intento convencerlos para que vengan. Si la excusa es el vuelo, les digo que los voy a buscar y a llevar de vuelta. Que no pasa nada, que yo he volado un montón de veces y siempre he llegado bien. Si la excusa es el idioma, les explico que me cogería vacaciones y estaría con ellos las veinticuatro horas del día. Si el problema es el clima, les pido que vengan en Julio, cuando la temperatura es de 18-20 grados.

Obviamente, nunca les consigo convencer. Porque no es que no puedan venir a vernos, es simplemente que no quieren.

Y a pesar de que nada me gustaría más que enseñarles nuestra casa, llevarlos al supermercado para que vieran lo pequeñas que son aquí las fabas, presumir de padres en el trabajo, en el morning tea con nuestros vecinos, en nuestra cafetería de confianza… tengo que pensar que esta vez no se trata de lo que yo quiera sino de lo que ellos quieren. Supongo que ser hija adulta es eso: darles la razón en que antes de padres son personas, tienen sus propias motivaciones y a veces no te incluyen a ti.

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6 Comentarios

  1. Yo también he vivido esa situación con mis padres… Por momentos se lleva peor, al menos hasta que aceptas precisamente eso, que son personas con sus opiniones y forma de ser y cuando viajas tú para verles a ellos les disfrutas cuanto puedas. Keep loving!

    • Mirichan

      A mi me ha costado mucho asumirlo porque me parecía que era algo que de alguna forma nos “alejaba”.
      Como con todas las cosas, al final no queda mas remedio que la aceptación :-)

  2. mis suegros son así, su hijo fue a casarse solo! hubo una gran fiesta, 250 invitados… y todos eran de mi lado, suerte que lo quieren y lo acogen y él se siente un poco limeño!

    ya nos cuesta que vengan a BCN y están a 30 kilómetros! o_o

    • Mirichan

      No sabía ese detalle de la biografía del Sr Torres :-) al final parece que yo pensaba que mis padres son los únicos así y resulta que es mas habitual de lo que parece!

  3. Qué gran tema!!!
    En mi caso, que he vivido fuera y dentro, o lo que es lo mismo cerca y lejos de mis padres, he pasado en parte por la misma situación. En mi caso, mis padres si me visitaron cuando estaba lejos (nada de mérito, era muy cerca) pero he tenido que ir aceptando más las ideas y las formas de pensar, aún cuando bajó mi punto de vista es una manera errónea de hacerlo. Es doloroso, y al mismo tiempo cansino. A mí me pasa que cuando entramos en discusión, se me olvida justo eso, que son así, piensan así, y no van a cambiar. Y entro en una discusión que no nos lleva a ningún lado, pero que agota mucho. Y que al final acaba dándome de bruces con la realidad, y es que la única posible es la de aceptarlos así.
    Ahora como madre, lo vivo distinto. Es decir, no me sé ocurre la idea de que Emma crezca y haga su vida, y no ir a visitarla, por ejemplo.. Conocer su trabajo, amigos, entorno.. Claro que aún es pequeña y eso lo veo con mucha lejanía. Donde tengo un firme propósito es en el pensamiento. En oírla. En no cerrarme a lo nuevo que ella vea y yo no sea capaz de apreciarlo. No quiero que ella sienta conmigo esa sensación de luchar contra un muro, que en ocasiones he tenido yo con mis padres.
    Buf este tema da para mucho.
    Besos Miri y buen miércoles!! :)

  4. Bueno, antes que nada, gracias por haber retomado el Blog!!!. Te comento porque me parece que venimos de un entorno muy parecido. Aunque tus padres sean fijo mas jovenes que los mios, creo que venimos no solo de la misma ciudad sino del mismo tipo de ambiente.
    Si piensas en los amigos de tus padres, muchos de ellos viajan fuera de españa de vacaciones? y tus padres, solian ir de vacaciones?. En mi caso te puedo decir que NO. Ni mis padres iban a otro sitio que no fuese el pueblo ni la gente de nuestro entorno se iba de viaje al extranjero…ahora ha cambiado la cosa algo…pero hay que pensar que venimos de un “terruño” y nuestros padres han recibido una educacion muy distinta.
    Yo estaba como tu. Mis padres no venian. AParte de tema economico, que no podian, pues tampoco se atrevian. Al final compre yo billetes. Y les dije esta pagado y no me devuelevn el dinero. Viaje con ellos. Pasamos unos dias juntos. Te puedo decir que fue una de las mejores cosas que pude hacer. En el fondo les encanto ver como viviamos, y que estabamos bien,. y de hecho les compre billetes otra vez y ya volaron solos.
    Un besin

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