Vivir: Me han pedido que oficie una ceremonia

Dentro de un par de meses unos amigos se casan. Conté la historia de cómo nos trajeron la invitación aquí. Nuestra historia de amistad ya se mide en números de dos cifras: a él le conocí hace diez años, cuando yo estaba recién aterrizada en Madrid. Los dos éramos del norte, estabamos solos en la ciudad de las torres Kio y congeniamos bien. Cuando me presentó a su novia supe que no se había equivocado… y como en las pelis, fundido a negro para volver a aparecer unos pocos años después, más viejos y también más sabios… y ahí los tenía, frente a mí diciéndome si me apetecía oficiar la ceremonia de su boda.

Es la primera vez que alguien me pide que algo así y la verdad es que es emocionante. Asistir a las bodas de tus amigos siempre es un motivo de alegría y que tengan la confianza contigo para que seas tú la persona que exprese todos los buenos deseos delante de los invitados significa mucho. Para ellos, seguro. Para mí, también.

Hace unas semanas empecé a escribir una guía de lo que quiero decir ese día. Me he dado cuenta de que es difícil concentrar en palabras tantos sentimientos. Se me complica hablar del amor porque es una palabra de cuatro letras que encierra cuatro millones de significados. Algunas cosas las descarto por empalagosas y otras suenan como si aquello fuera un trámite. No lo es. Es su boda, es el día que empiezan a llamarse familia, que se ponen un anillo en el dedo y como Frodo y Sam, se encaminan al Monte del Destino donde no saben qué se van a encontrar, pero lo atravesarán juntos o muertos.

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1 Comentario

  1. Qué bien lo vas a hacer! Me encanta que seas la oficiadora oficial de un evento tan bonito. Que te graben por cierto que luego quiero ver ese momento único.

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