La Despedida de Soltera

Nunca antes de los jamases había ido a una despedida de soltera en Reino Unido, pero dicen que para todo hay una primera vez y en este caso, tuve el placer de asistir este sábado a la “hen party” como le dicen aquí, de mi amiga Gemma. Ella es un personaje importante en mi vida, ya que fue la primera compañera de trabajo que me dio un poco de charla en mi primer día en la oficina de Edimburgo, cinco largos años atrás.

La vida, queridos míos, es una cosa curiosa. En Madrid también había una compañera de trabajo con ese nombre pero, por unas cosas y otras, nunca conseguí llevarme bien con ella. Ya sabes lo que dicen: como el aceite y el agua. Pues eso. Solo que esto era más bien aceite y agua hirviendo, y creo que lo dejo ahí porque los muros de internet también oyen. De todas formas, no creo que sea difícil imaginar el careto que se me quedó cuando llego a Edimburgo y la primera persona que viene a decirme howareyou se llama Gemma.

Siendo completamente sincera, me costó confiar en ella porque lo del nombre no es algo que te sacudas y sigas adelante como si nada y también porque yo tengo esa manía de no mezclar mucho trabajo y placer. Quiso el destino que un año después nuestros equipos se separaran y chanchan-mirichan; hacernos amigas se hizo mucho mas fácil.

Después de este inciso venía yo a contar hoy, que este sábado he asistido a mi primera despedida de soltera en estas tierras británicas. No sabía muy bien qué esperarme pero por suerte, pude interrogar a la bridesmaid que organizaba todo el cotarro… y es que aquí las damas de honor son muy damas de honor; nosésimeentiendes.

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Gemma había pedido una despedida tranquila así que no hubo disfraces, ni penes en la cabeza de nadie, ni striptease ni ninguno de los elementos tradicionales de una despedida al uso. Fuimos a un sitio rural precioso, en un pueblo de la Inglaterra del Norte Profunda. Nos diseñaron nuestro propio menú de cócteles aunque lo que yo más bebí fue agua porque me tocó sentarme a menos de diez metros de la chimenea y jopetas qué calor. Y jugamos a juegos de mesa chulísimos, como un pictionary inspirado en bodas que diseñé yo misma y que hizo las delicias de las invitadas; y es que ya me dirás tú como dibujas “forever“, “something blue” o “something borrowed”.

Después cenamos rollo buffet, que también hicieron especialmente para nosotras, y como ladies que somos comíamos todas con el meñique levantado porque finas éramos más finas que todas las habitantes de Filipinas juntas.

Para terminar, le pusimos a la novia un vídeo que contenía mensajes de amor de todas las presentes y vamos a acabar el post siendo sinceros: a todas se nos mojaron los ojos mientras lo veíamos porque… ¡vaya como molesta lo de sentarse a menos de diez metros de la chimenea!

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1 Comentario

  1. ohhh, qué bonito! <3

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